domingo, 26 de abril de 2015

Ahora lo pienso y sonrío. Por siempre.



Ahora lo pienso y sonrío, me cediste la inquietud y el amor. Puedo decir incluso -pasados los años- que me lo diste todo.

Es 27, que raro, estás y no estás. Recuerdo el temblor, las manos ardiendo, recuerdo una frase en mi pared, la colgué cuando nos hicimos de infinito: es nuestro momento, en cualquier lugar.
Recuerdo el tacto, los desayunos, nuestra lucha constante con las cucarachas de la ciudad, la cabaña en la terraza, los días de lluvia, viajar por ti, vivir contigo.

Supongo que el amor es esto, estar agradecido aunque ya no estés enamorado. Tener la certeza del amor, ser amor, esa es la versión más pura del sentimiento, la más sincera, la menos circunstancial.

Eres y eso me tranquiliza, me hace feliz. Eres los 27 y todos los días. Aunque hoy me llene la melancolía, cuento con tu abrazo, el que siempre ha sabido curarme las heridas.

Gracias por todo, por siempre.



No hay comentarios:

Publicar un comentario