Es cierto que perdí la fe, que perdí.
que hasta el último momento coloqué a la
perfección la colcha del sofá para que tuvieras un final cómodo, para que
tuvieras de una vez por todas un final.
Y vi como me mirabas y supe que habías
comenzado a odiarme cuando esquive tu beso, cuando dije no.
El último asalto, el final definitivo ha
sido el mordisco menos deseado y el más fuerte, el menos placentero, el más
largo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario