De nuestro mar elegí el acantilado, el salto suicida hasta la profundidad, la nada.
Hemos guardado en una bolsa de papel los restos de lo que somos, te montas en el final de esta historia.
La lucha sin aliento no es una lucha real ,es un espejismo doloroso y sangriento.
Una vez, una vez, una vez, creí que podía tirar la pistola apuntándome en la sien a otra parte, creí en la inmortalidad del amor, en las tardes felices, sonó el disparo.Adiós.
La muerte impactante del corazón, el dolor constante en el pecho, la certeza de tu odio, los pájaros no pueden volar, el mar es ahora un asesino y yo un enterrador haciendo por primera vez su trabajo.
Ojala no te duela tanto el corazón....
Ojala el mar cure tu herida...
Lo siento.